Fe saludable

5 actitudes para tener una fe saludable

Cuando la salud se altera o se presenta una anormalidad en el funcionamiento regular de un organismo decimos que está enfermo. Pero ¿sabías que la fe también puede contraer una dolencia espiritual?

 

Para que una persona se mantenga físicamente sana, necesita adquirir buenos hábitos; para tener una fe saludable también son necesarias ciertas acciones que contribuyan a su fortalecimiento. A continuación te enlisto 5 actitudes para lograrlo.

 

1) Una buena alimentación: Si la fe viene por el oír, y el oír la Palabra de Dios. (lee Romanos 10:17), la duda también viene cuando escuchamos comentarios negativos y maliciosos. Tu espíritu se nutre de lo que escuchas, por eso medita, ¿cuál ha sido el alimento que le has dado? ¿La voz del Señor, de personas maliciosas o las distracciones de este mundo?

 

2) Ejercitarla regularmente: Si un organismo se alimenta correctamente pero no se ejercita, tarde o temprano se enfermará. El ejercicio regular es necesario y con la fe no es diferente. Si la tienes, pero no la ejercitas por medio de oraciones, ayunos y propósitos, se puede atrofiar y volverse inútil.

 

3) Alejarse de agentes contaminantes: Cuando se sabe que una enfermedad es contagiosa, hay que permanecer lejos de ella. Los trastornos de la fe son extremadamente contagiosos y debemos apartarnos de cualquier síntoma de los mismos como: palabras de duda, desánimo, malicia, rebeldía, orgullo…

 

4) Exámenes preventivos: La mejor forma de mantener la salud es previniendo antes de las dolencias. Si tu fe está sana, cuídala, analiza constantemente tu estado espiritual y, en caso de percibir síntomas de algún padecimiento, pide ayuda inmediatamente.

 

5) Seguir las orientaciones del médico: Cuando alguien está indispuesto, aunque vaya al mejor doctor del mundo, si no obedece, el tratamiento no dará resultado. Si reconoces que tu fe ha estado enferma, acércate al Señor y sométete a su voluntad, obedécelo y permítele que sane tu interior.

 

Recuerda: quien tiene su fe sana, fortalecida y apoyada en la Palabra de Dios puede vencerlo todo.

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