actitud

Actitud

No sirve de nada tener sueños de conquistas, mientras no haya una actitud para realizarlos. Vivir solo queriendo no hace la diferencia, es necesario actuar.

 

Ana era una mujer muy amada por su esposo  Elcana. Pero ella vivía humillada, por ser estéril.  –Y tenía él dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía… Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola… (1 Samuel 1:2-6).  En aquella época era permitido que el hombre tuviera más de una mujer.

 

 –Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio, daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte.  Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana… (1 Samuel 1:4-5). Tanto Elcana como Ana, eran personas de Dios, pero faltaba en Ana la indignación, para poder ver la manifestación de Dios en su vida.

 

Así Ana vivía sufriendo todo el tiempo y su marido le dijo: —Ana, ¿por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos? (1 Samuel 1:8). En aquella época la mujer solo era considerada con valor cuando podía tener hijos, por eso Ana sufría tanto.

 

Cuando hay resignación delante de los problemas, hay una conformidad, por lo tanto no existe una indignación y no puede haber una respuesta de Dios. Ana hasta el momento no se había indignado en contra de la situación. Porque ella vivía en dependencia de su esposo.

 

Pero, llegó un momento en que Ana se indignó en contra de aquel problema y ella tomó una actitud de fe: —E hizo voto, diciendo: Señor de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré al Señor todos los días de su vida… (1 Samuel 1:11). Ana manifestó una fe verdadera e hizo un voto con Dios, prometiéndole lo que  ella más deseaba tener, que era el propio hijo.

 

En aquel momento Dios oyó su voz, y después de que Ana hizo su clamor, se fue a su casa y no estuvo más triste. Cuando la persona toma una actitud de fe, y con sinceridad hace un voto con Dios, en ese momento las dudas desaparecen y lo que permanece es la seguridad de que Dios le ha escuchado y le dará la victoria.

 

–Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y  el Señor se acordó de ella. Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí al Señor. (1 Samuel 1:19-20).

 

Cuando hay una indignación, surge una actitud de fe, la cual nos lleva a asumir un compromiso con Dios y nos trae plena convicción de la respuesta. Por lo tanto no se resigne a simplemente desear algo, es momentos de tomar una decisión y luchar por la realización de todos sus sueños. Que Dios le bendiga.

 

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