Obispo Paulo Roberto – Mi historia

Mi nombre es Paulo Roberto Guimarães. Nací el 25 de enero de 1960 en la localidad brasileña de Rio de Janeiro.

A los 18 años de edad tomé la decisión de cambiar el rumbo de mi vida y dejar de lado muchas cosas, con el único objetivo de dedicarme por completo al servicio de la obra de Dios.

Estoy casado desde 1980 con Solange Amanthéa, con quien tengo dos hijas: Victoria y Carolina, y también dos hijos: Paulo Jr. y Tiago.

Aquí les platico parte de mi historia.

Después de casi 11 años de estar sirviendo a Dios en Brasil, inmigré a Portugal, donde continué dedicándome con amor a la obra de Dios,  predicando el evangelio, haciendo uso de diversos medios de comunicación para llegar a más personas. El trabajo fue arduo, pero más tarde resultó en la apertura de muchos templos esparcidos por toda Europa: España, Francia, Italia, Suiza, Bélgica y Luxemburgo; además de parte de Africa: Angola, Guinea y Cabo Verde. Después de cuatro años de grandes luchas y grandes victorias continúe mi ministerio en varios países del mundo.

Mi siguiente paso fue por Madrid, España, donde trabajé durante un año. Después llegué a California, permaneciendo allí otro año. Luego regresé a Brasil y estuve sirviendo a Dios en mi país natal por dos años y medio. De allí salí a predicar a Argentina. Mi estadía en dicho país duró cinco años y en ese periodo muchos templos fueron abiertos en aquella nación, incluso se abrió una catedral en la ciudad de Mendoza. También comencé la construcción de la actual catedral de Buenos Aires, en la avenida Corrientes. Posteriormente llegué a México, país donde estuve durante seis años, abriendo más de 100 iglesias. A inicios del año 2009 regresé a California.

El objetivo de trabajar en estos países ha sido llevar el mensaje de salvación eterna y la fe bíblica que transforma vidas. Estos lugares donde he estado han sido marcados por la restauración de millares de personas que vivían sin esperanzas.

Ahora estoy de regreso en México, con el propósito de llevar a más personas a conocer al Dios que está vivo.

Más que predicar la fe bíblica, la vivo diariamente.

Dios los bendiga.

Obispo Paulo Roberto