Depender

¿De quién depender?

La fe es un poder, es un don que Dios nos ha dado, pero depende de cada persona usarla y ser un conquistador. Es común ver a las personas en momentos de dificultades llorar y lamentarse, en lugar de tomar una actitud de fe.

 

La Biblia habla de Ana, la cual era una mujer estéril y a causa de eso era una mujer atribulada de espíritu. Tenía (el Cana) dos mujeres; el nombre de una era Ana, y el de la otra, Penina. Penina tenía hijos, pero Ana no los tenía. Todos los años aquel hombre subía de su ciudad para adorar y para ofrecer sacrificios al Señor, … y a Ana le daba una parte escogida, porque amaba a Ana. … Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque el Señor no le había concedido tener hijos. Así hacía cada año; cuando subía a la casa del Señor, la irritaba así; por lo cual Ana lloraba, y no comía. (1 Samuel 1:2-7).

 

Ana tenía fe en Dios, pero vivía sufriendo. Su marido siempre le daba la mejor parte para ofrecerla a Dios, pues la amaba, aunque no le podía dar hijos. Sin embargo, Ana nunca tenía un resultado a sus sacrificios, pues ella solía depender de su marido siempre.

 

Para que Dios nos pueda responder, es necesario depender únicamente de Él, indignarse en contra del problema y manifestar la fe, pues Dios no actúa movido por nuestras emociones o sentimientos. Hubo un día en que Ana se dio cuenta que para resolver el problema dependía de ella misma, no de su esposo, del sacerdote, de una religión, etc. Tenía que depender de una actitud de fe.

 

E hizo voto, diciendo: “¡Señor de los ejércitos!, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré al Señor todos los días de su vida…”. (1 Samuel 1:11).  En ese momento Ana especificó claramente lo que quería. Ella manifestó la fe e hizo un voto con Dios, sincero, verdadero, puro y a partir de aquel momento ella no lloró, ni se entristeció más, porque en ella nació la seguridad de que todo iba a cambiar.

 

Elcana se llegó a Ana su mujer, y el Señor se acordó de ella. Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo. (1 Samuel 1:19-20). Mientras Ana vivió movida por los sentimientos, y en la dependencia de su marido, la situación no cambiaba; pero cuando ella actuó por su propia fe, e hizo un voto con Dios, Ana fue honrada.

 

De igual manera, si usted actúa la fe y pone por obra la Palabra de Dios, tendrá su propia experiencia con Él. Tal vez usted se encuentra pasando por un sufrimiento, pero usted puede cambiar esa situación a través de una actitud de fe.

 

No dependa de nada, ni de nadie; pero coloque su fe en el poder de Dios, y esa decisión le ara fuerte para no llorar más ni lamentarse, pues Dios colocará en usted la certeza de que Él le va a honrar.

Que Dios le bendiga.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario