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El destino de tu alma

Aunque afirme lo contrario, en realidad, mucha gente no tiene como prioridad cuidar de su alma, amar y obedecer a Dios. Esa es la principal razón de los fracasos y las desilusiones. La mayoría busca en primer lugar valores materiales o placeres y Dios termina siendo puesto en un lugar secundario.

 

¿Cómo saber qué espera Dios de ti? Analizando lo que la Biblia dice, practicando con inteligencia sus consejos. Cuando se vive así, Dios da bendiciones, paz y eternidad como retribución. Jesucristo toma el mando y cuida a quien así actúa.

 

En el libro de Lucas, capítulo 12, versículos 14 al 21, Jesús contó una parábola, diciendo que un hombre estaba feliz, haciendo planes y proyectos porque le había ido muy bien, pero Él le dijo a tal hombre:

 

«“Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; ¿y para quién será lo que has guardado?” Eso le sucede a  quien acumula riquezas para sí mismo, pero no e rico para con Dios».

 

Algunos se resisten a venir a la iglesia no porque no quieran un cambio de vida, sino porque tienen miedo a un cambio o creen que no vale la pena, que pueden dejarlo para «después». Creen que congregarse y amar a Dios es cosa de personas poco inteligentes o una pérdida de tiempo. Temen «traicionar» a la familia, a la religión, a los amigos (aman y respetan más a su religión que al propio Dios). ¡Se equivocan mucho al actuar así!

 

Ni mi esposa, ni mi familia, ni mis hijos, tampoco la religión o la Iglesia pueden darme lo que solo Jesús me da, la salvación de mi alma. Él vale más que todo lo que hay en este mundo. Entiende algo: Dios no necesita nada nuestro, somos nosotros quienes necesitamos a Dios. Por eso, somos nosotros quienes debemos humillarnos ante Él y buscarlo, esforzarnos siempre por agradarle.

 

El Señor Jesús quiere darte todo: salud, paz, prosperidad… en fin, vida plena y abundante. Él sabe todo lo que necesitas y tiene poder para darte todo aquí y en la eternidad, pero es necesario que tomes la decisión correcta e inviertas en tu relación con Él…

 

Si hoy vinieran a pedirte su alma, ¿estarías preparado?

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