Young girl praying

¿Cómo Dios le ve?

—Los ojos del señor contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de aquellos que tienen su corazón perfecto para con Él. (2 Crónicas 16:9).

 

El tener un corazón perfecto no significa que no vamos a tener errores, fallas o equivocaciones. Tener un corazón perfecto es tener un corazón sincero delante de Dios. Él mira adentro de nosotros, si en realidad hay un deseo sincero de agradarlo, servirlo y de hacer lo mejor para Él.

 

Un ejemplo de esto fue el rey David. Dios envió al profeta Samuel para que fuera a la casa de Isaí y ungiera a uno de sus hijos como rey. Al llegar a la casa, Samuel se equivocó al pensar a quien debería ungir como rey.

 

En aquel momento Samuel se dejó llevar por la apariencia. Pero Dios le dijo a Samuel que ese no sería el rey, porque Él no veía como ve el hombre. El hombre ve el exterior, pero Dios ve el corazón. Cuando David llegó a casa, Dios dijo para Samuel, —Levántate y úngelo, porque este es. (1 Samuel 16:12).

 

Ante los ojos humanos, en David no había nada que pudiera llamar la atención de Samuel, pero Dios estaba mirando el corazón de David.

 

David tenía un corazón sincero, puro y un corazón entregado a Dios. Samuél tomó el cuerno con aceite y lo derramó sobre la cabeza de David y David fue lleno del Espíritu Santo.

 

Cuando el Espíritu Santo entró en David, su vida cambió por completo a partir de aquel momento, él se convirtió en un nuevo hombre. David  también pasó por adversidades, luchas, dificultades, injusticias, etc. Pero no hubo nada que pudiera prevalecer sobre David, porque él tenía el poder del Espíritu Santo.

 

Cuando la persona está llena del Espíritu Santo, el mal no puede prevalecer. Satanás siempre va a intentar dañar a aquellos que han nacido de nuevo, pero aún pasando por adversidades, ella vence todos los problemas que vengan sobre su vida, porque el poder del Espíritu Santo está sobre ella y le da las condiciones vencer.

 

Es por eso que lo más importante para cada persona es, saber como Dios está mirando su interior y no las personas su exterior, pues el Espíritu Santo solo puede habitar en la vida de aquellos que tienen un corazón sincero y entregado para hacer la voluntad de Dios. Que Dios le bendiga.

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