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El Reino de Dios

En una ocasión el Señor Jesús refirió una parábola de las diez vírgenes: “Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. (Mateo 25:1-5). La virginidad es símbolo de pureza y las vírgenes a las que la Palabra refiere somos los cristianos que un día decidimos abandonar el pecado y aceptar al Señor Jesús en nuestra vida, esto nos has llevado a vivir una fe en Él, esperando que un día vendrá a buscar Su iglesia.

 

Quien un día asumió tener al Señor Jesús en su vida es como ‘la novia’ que está esperando al novio. El Señor Jesús representa el ‘novio’, que viene a buscar a Su iglesia, para así pasar la eternidad en Su Presencia.

 

“Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas”. (Mateo 25:3). El aceite es símbolo del Espíritu Santo y Para poder entrar al Reino de Dios, tenemos que estar llenos de Él, fue de esta manera que hicieron las vírgenes prudentes. En cambio las insensatas o imprudentes, hicieron todo lo contrario.

 

“Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite”. (Mateo 25:4). Estas son aquellas personas que no mantienen su llama encendida, esto es, no buscan llenar su vida con el Espíritu Santo. Debe ser una prioridad en nuestra vida, el estar buscando constantemente de la Presencia de Dios, porque es la manera de alimentar nuestra fe. “Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron”. (Mateo 25:5).

 

La salvación se conquista cuando ponemos al Señor Jesús en primer lugar, como lo más importante, cuando lo buscamos con un corazón sincero, por amor, porque queremos Su Presencia y no por una conveniencia. Cuando usted busca en primer lugar el Reino de Dios todas las cosas son añadidas, Él nos da todo y suple todas nuestras necesidades.

 

“Y a la medianoche se oyó un clamor: ¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!… Y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”. (Mateo 25:6-13). Desafortunadamente existen muchas personas que tienen fe para sacrificar materialmente, pero no tiene fe para sacrificar espiritualmente, abandonar el pecado y poner en primer lugar a Dios.

 

Tenemos que vivir cada día en la Presencia de Dios, guardando nuestra fe, nuestra comunión con Él y mantenerlo como la prioridad de nuestra vida. Con la llama del Espíritu Santo encendida, pues, es nuestra única garantía para obtener la salvación y entrar al Reino de Dios.

2 comentarios
  1. Laura Avendaño Delgado
    Laura Avendaño Delgado Dice:

    Muy fuerte este mensaje. Debemos buscar siempre la presencia de Dios, no sólo en la Iglesia, sino mantenernos en estado constante de oración, pensando siempre en Él, orando en todo momento, glorificándolo siempre con nuestras palabras y actitudes.

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