indefinidos

Indefinidos

Dios sabe que somos imperfectos, que cometemos errores, pero existe una diferencia muy grande entre cometer errores y vivir en esos errores. Satanás quiere que pequemos porque el pecado produce inseguridad, nos hace sentir indignos de recibir las bendiciones de Dios. El aposto Pablo dijo:

“(…)despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe (…)” (Hebreos 12:1 y 2)

 

Para ser bendecidos necesitamos despojarnos del pecado. Y para ello es necesario arrepentimiento: sentir dolor por lo cometido, aborrecerlo y dejarlo. Rahab, la mujer de la que habla la Biblia, era prostituta, pero cuando decidió respetar al Dios de Israel, abandonó la prostitución y por eso Dios la bendijo a ella y a su familia.

 

Como ella, todos los héroes de quienes habla la Biblia eran de carne y hueso como nosotros. Tenían miedos, dudas, fallas, pasados no muy gratos y motivos para sentirse inseguros. Muchos jamás imaginaron que lograrían algo grande en sus vidas, pero tomaron la decisión de obedecer, de creerle más a Dios que a sus impulsos o a la gente. Y esa obediencia los llevó al éxito.

 

Si tu vida no ha cambiado hasta hoy, analiza si de verdad estás aferrado a lo que dice Dios o si ya dejaste entrar la duda. Si quieres que tu fe funcione, debes ponerla en el Señor Jesús sin dividirla. Hay quienes vienen a la iglesia y siguen yendo a casas de limpias, consultando horóscopos, cargando amuletos, en fin. ¿Y se preguntan por qué su vida no ha cambiado?

 

Asume un compromiso con Dios, firma un pacto con Él y créele sólo a Él. Eso hará que inevitablemente tu vida cambie. Defínete.

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