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Justicia divina

Dios  no tiene predilección por nadie, esto es, Él quiere bendecir a todos, pero todo depende de la fe, de la confianza y de la determinación que cada uno tome delante de Dios.

 

La Palabra de Dios dice: “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo…”.-(Lucas:18:1-4).

 

En aquella época las viudas quedaban desprotegidas, sin ninguna ley que les amparara. Muy por el contrario de lo que acontece actualmente.

 

La viuda que menciona la parábola tenía dos problemas, uno era en contra de su adversario y el otro era un juez que se negaba a atenderla, el cual estaba siendo injusto con ella. ¿Qué era lo que la viuda tenía a su favor?  Lo único que ella tenía era su fe, ella creía que esa situación cambiaría y que conquistaría la solución de su problema.

 

Por eso, no aceptó las respuestas negativas que le daba el juez, no aceptó un ‘no’ como respuesta. De ninguna manera se dio por vencida, iba todos los días y tocaba la puerta del juez, pidiendo que juzgara su causa. Hasta que en un día aquel juez no soportó más ver a aquella viuda en su puerta: “… Pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a-hombre, sin embargo, porque-esta viuda-me-es molesta,-le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia”. (Lucas 18:4-5). La insistencia y la perseverancia fue tanta que ella logró cambiar la decisión del juez, el cual acabó juzgando su causa.

 

Si aquella viuda, hubiera desistido, se hubiera desanimado, no hubiera solucionado su problema, pero ella que tenía todo en su contra, usó la fe, perseveró y conquistó su meta. “Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?  Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”. (Lucas 18:6-8). A través de esta palabra el Señor Jesús nos muestra el camino de la victoria. Dios es quien juzga nuestra causa. Él tiene todo el poder, toda la autoridad para cambiar cualquier situación, porque para Él no hay imposibles.

 

Cuando en nuestra vida se presenta una situación que tenemos que resolver y nadie nos puede ayudar ¿qué es lo que tenemos que hacer? Clamar de día y noche. Dios siempre hace justicia en aquellos que luchan, perseveran y obedecen Su Palabra. Quizás usted se encuentre pasando por una injusticia en su vida, Dios quiere juzgar su causa, Él quiere obrar en su vida y cambiarla. Y Él con seguridad lo ara, si usted cree, persevera y lucha por vencer.

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