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La misericordia de Dios

Muchas personas se preguntan por qué no logran salir adelante aún buscando a Dios. Algunas de las razones pueden ser: orgullo, altanería, prepotencia, viven apoyadas en su propia sabiduría, en la fuerza de su brazo. Pero Dios solo puede escuchar y bendecir a alguien cuando es humilde de espíritu y depende de Él.

 

La Biblia relata la historia de un rey llamado Manasés, el cual era hijo de Ezequias. A comparación de Manasés, Ezequías fue un rey que hizo lo recto delante de los ojos de Dios, él acabó con la idolatría que había en Israel. Obtuvo victorias en todo lo que hacía, porque Dios era con él, debido a que él dependía de Dios.

 

El rey Ezequías nunca hizo las cosas conforme él pensaba que estaba bien, todo lo realizó bajo la orientación del Espíritu Santo. Para poder progresar, avanzar y vencer en nuestra vida esta es la clave, seguir la dirección del Espíritu Santo.

 

Manasés no siguió el ejemplo de su padre e hizo lo malo ante los ojos de Dios. Todo lo que su padre había hecho de bueno, él lo destruyó. “Porque volvió a edificar los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a Baal, e hizo una imagen de Asera, (…) y adoró a todo el ejército de los cielos, y rindió culto a aquellas cosas. Asimismo edificó altares en la casa del Señor. (…) E instituyó encantadores y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo ante los ojos del Señor…”. (2 Crónicas 33:3-6).

 

La maldad de Manasés le causó miseria, problemas y sufrimientos para todo pueblo. “Y puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de la cual el Señor había dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén, …”. (2 Crónicas 33:7). Dios habló con Manasés a través de Sus profetas, pero él no hizo caso, por ser el rey y tener autoridad, él pensaba que podía hacer todo lo que él quisiera. Pero de un momento a otro Manasés perdió todo, se quedo sin nada, todo se derrumbó.

 

Manasés tuvo muchas oportunidades para tener un reinado exitoso, pero él no buscó a Dios. Posteriormente sus enemigos lo apresaron, y fue reclutado como animal encadenado, así, él fue humillado. Pero después él reconoció todo lo malo que había hecho delante de Dios y se humilló delante Él. “Mas luego que fue puesto en angustias, oró al Señor su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que el Señor era Dios”. (2 Crónicas 33:12-13).

 

Desafortunadamente a veces la persona tiene que pasar por angustias y sufrir para que ella pueda reconocer a Dios. Cada uno de nosotros tenemos la oportunidad de vencer, conquistar y salir adelante, si hacemos caso a la voz de Dios. Él le extendió la mano a Manasés, a causa de que este se humillo ante Su presencia, Dios fue misericordioso con él. Quizás usted se pregunta, ¿cómo alguien que ha hecho tantas cosas abominables, Dios le perdona?, pero cuando uno se humilla y con sinceridad se arrepiente delante de Dios, Él extiende Su mano y nos perdona.

 

Si usted hizo muchas cosas malas, terribles en su pasado, y usted se arrepiente, se humilla delante de Dios, Él le va a perdonar, Lo va a escuchar, Le va a extender Su mano y Le va a sacar adelante. Basta que usted sea sincero con Él, no interesa como usted fue en el pasado. Si invoca el nombre del Señor Jesús, todo su pasado será borrado y todo se hará de nuevo en su vida. Dios los bendiga.

 

 

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