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La valentía de ser Cristiano

El cristiano siempre sufrirá persecuciones, ofensas e injurias. Sería muy fácil ser cristiano y no ser perseguido. Sin embargo aquellos que son de Dios no deben inquietarse con las opiniones de terceras personas, sino solamente con lo que Dios piensa de ellos. Lo importante es estar en paz, en armonía con Dios. Si las demás personas están en desacuerdo es dilema de ellas. La salvación es algo sumamente personal y su vida espiritual es particularmente suya. Nada, ni nadie puede interponerse en su relación con Dios.

 

Puedo imaginar cuantas personas se encuentran sufriendo en este momento y no encuentran una salida para sus problemas. Tales personas solo tienen dos alternativas: Continuar padeciendo, o buscar la salida, la salvación en Jesús. Al optar por la segunda opción, es necesario que el individuo se desprenda de sus tradiciones religiosas, de sus doctrinas que de un modo general las iglesias imponen. Ya en las enseñanzas del Señor Jesús es necesario vivir por la fe.

 

También es imprescindible aceptar las instrucción de las cosas de Dios de igual forma que lo haría un niño. Jesús nos enseña que, aquel que no acepta el reino de Dios como un niño, no podrá entrar en él, la pregunta es: ¿Los niños tiene maldad en su corazón? Cuando imaginamos a un niño, ¿Qué es, lo que nos viene a la mente? A caso no es: pureza, incorrupción, integridad y ningún tipo de malicia.

 

Es necesario que usted medite en su vida, pues mucha gente aún está indecisa. Hay quienes hasta frecuentan una iglesia, pero aún no tomaron la decisión de seguir al Señor Jesús. Son personas que todavía no saben lo que quieren. Y mientras no haya una actitud de fe, Dios no podrá actuar en sus vidas. Es por esa razón que muchas personas acuden a la iglesia pero no son bendecidas. Y hay quienes hasta culpan  a la iglesia o a los pastores. Pero, tales sujetos se olvidan que su corazón aún está lleno de dudas, lo cual les impedirá rotundamente de alcanzar las bendiciones de Dios en sus vidas.

 

Usted necesita tomar una decisión, asumir definitivamente su fe en el Señor Jesús, liberarse de sus preceptos, de sus doctrinas religiosas, y entregarse de cuerpo alma y espíritu al Señor Jesús. Para que entonces, Dios pueda actuar. Dios espera que nosotros le abramos la puerta de nuestros corazones, Él no va a entrar en nuestra vida sin ser invitado, Él espera por esta invitación. Él aguarda el momento en que le entreguemos nuestra vida. Y cuando lo hacemos, entonces Él con absoluta libertad encuentra espacio y nos bendice.

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