La voz de Dios

La voz de Dios

La Biblia dice: «El hombre natural no percibe las cosas de Dios, porque para él son locura y no las puede entender porque se han de discernir espiritualmente». (1 Corintios 2:14). El hombre natural es aquella persona que no ha tenido un encuentro con Dios, es por eso que cuando escucha la Palabra de Dios, para él es una locura y aún más cuando se habla de sacrificio.

 

Muchos quieren vencer y conquistar, pero no quieren si siquiera escuchar hablar de sacrificio, pero, para todo lo que se quiere conquistar es necesario sacrificar, incluso para conquistar nuestra salvación es necesario el sacrificio. El Reino de Dios se conquista con esfuerzo y con valentía. Esto se logra a través de resistir al pecado, ser fiel a Dios y llevar una vida de renuncia.

 

El Señor Jesús, es el propio ejemplo de lo que significa sacrificio.  Dios entregó a Su único Hijo, para que nosotros pudiéramos ser salvos. El Señor Jesús dio su propia vida, derramó su sangre para poder conquistar nuestra salvación.  «Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día». (Mateo 16:21). El Señor Jesús sabía que era necesario sacrificar para lograr la victoria.

 

«Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirlo, diciendo: -Señor, ten compasión de ti mismo. ¡En ninguna manera esto te acontezca!». (Mateo 16:22). Pedro era un discípulo del Señor Jesús, estaba muy cercano a Él y aún así fue usado por el mal para intentar impedir que el Señor Jesús sacrificara. «Pero él, volviéndose, dijo a Pedro:-¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres». (Mateo 16:23). El Señor Jesús reprendió a Satanás, porque Él sabía que no era Pedro, sino Satanás que lo estaba usando para hablar aquellas palabras.

 

«Entonces Jesús dijo a sus discípulos: -Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará». (Mateo 16:24,25) Cuando el Señor Jesús sacrificó su vida por la humanidad, Él sabía por todo lo que iba a pasar, pero aún así tomó la decisión de hacerlo. Fue tan grande el dolor que padeció que cuando estaba en Getsemaní su sudor se transformó en gotas de sangre, pero Él estaba dispuesto a obedecer haciendo el sacrificio que tenía que hacer.

 

De igual manera que el Señor Jesús, no somos nosotros que elegimos el sacrificio que queremos hacer, es Dios que nos muestra que es lo que debemos hacer cuando escuchamos Su voz y Le obedecemos.

 

La Palabra de Dios dice: «Pero si yo ignoro el valor de las palabras, seré como extranjero para el que habla y él que habla será como extranjero para mí». (1 Corintios 14:11). Cuando la persona no da oídos a la Palaba de Dios, es como extranjera para Él. Si usted quiere ver la transformación en su vida, abra su corazón y entréguese a Dios y usted entenderá Su lenguaje. Esto lo llevará a escuchar Su voz y a hacer lo que Dios le muestre que tiene que sacrificar, la respuesta será que usted verá el poder y la gloria de Dios manifestarse en su vida. Dios le bendiga.

 

Obispo Paulo Roberto.

2 comentarios
  1. Gabriela Baque
    Gabriela Baque Dice:

    Que bien lo que usted hace porque servir a Dios es.buscar lo indescifrable que el tiene y para el humano que no conoce de Dios hablarle de el ni siquiera quieren escuchar yo tambien estoy.rn su Fe con Dios que he conocido lo maravilloso que es estar con el.

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  2. Manuel Alejandro
    Manuel Alejandro Dice:

    Cuando nosotros no queremos dar oido a la Voz de Dios, y hacemos nuestra propia voluntad las cosas nos salen mal y despues nos quejamos del porque paso esa situación o circunstancia, no fue por culpa de Dios, sino de nosotros mismos que no prestamos atención a Su Voz.

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