huesos

Los huesos secos… ¿Vivirán?

Dios usó y continúa usando a Sus profetas para llevar la profecía a Su pueblo de aquello que Él quiere hacer en su vida.

Esta fue la visión que Dios le mostró al profeta Ezequiel: La mano del Señor vino sobre mí, me llevó en el espíritu del Señor y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Me hizo pasar cerca de ellos, a su alrededor, y vi que eran muchísimos sobre la faz del campo y, por cierto, secos en gran manera. Y me dijo: –Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Yo le respondí: –Señor, tú lo sabes. Me dijo entonces: –Profetiza sobre estos huesos, y diles: ¡Huesos secos, oíd palabra del Señor! –Así ha dicho el Señor, a estos huesos: Yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis. (Ezequiel 37:1-5).

 

Comprendemos entonces, que es el espíritu que da la vida. Cuando Dios creó al hombre, lo hizo a Su imagen y semejanza, lo formó con sus propias manos, del polvo de la tierra. El cuerpo estaba terminado, pero todavía el hombre no tenía vida, porque no tenía espíritu. Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente. (Génesis 2:7).

 

Existen personas que se encuentran muertas espiritualmente, porque falta en ellas el Espíritu Santo, solo Él puede darnos la verdadera paz y alegría. Las conquistas materiales traen algunos momentos felices, pero si la condición espiritual sigue siendo la misma, la persona volverá a sentirse sola, vacía e infeliz.

 

Además mientras la persona no reciba el Espíritu Santo, no hay garantía de que el mal no regrese a su vida. Satanás es perseverante, no descansa y siempre está buscando la forma de poder destruir.

 

Si usted aún no ha recibido el Espíritu Santo, entonces no puede descansar hasta tener un encuentro con Dios, búsquelo con todas sus fuerzas, ríndase a Dios de todo su corazón, con toda sinceridad, pues Él es la única garantía de nuestra salvación.

 

Crea en la Promesa que Dios quiere darle vida y vida en abundancia, y sea consiente que para recibir el Espíritu Santo es necesario poner en primer lugar a Dios, Él tiene que ser su prioridad. Y si usted ya lo tiene busque renovarse y fortalecerse espiritualmente cada día para poder mantenerse firme. Que Dios le bendiga.

 

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