tesoro

No te olvides del tesoro principal

Cuenta la leyenda que una mujer pobre con un niño en sus brazos pasó delante de una caverna y escuchó una voz misteriosa que desde adentro le decía:

 

“Entra y toma todo lo que desees, pero no te OLVIDES DE LO PRINCIPAL. Debes tener en cuenta que al salir, la puerta se cerrará para siempre. Por lo tanto aprovecha la oportunidad, pero no te OLVIDES DE LO PRINCIPAL…..”

 

Rápidamente la mujer entró en la caverna y encontró muchas riquezas. Fascinada por el oro y las joyas, dejó al niño en el piso y comenzó a juntar todo lo que podía. Lleno sus manos al máximo con todas aquellas riquezas.

 

La voz misteriosa habló nuevamente: “Tienes solo cinco minutos”.

 

Agotado el tiempo, la mujer, cargada de oro y piedras preciosas, corrió hacia fuera de la caverna y la puerta se cerró….. Entonces recordó que el niño había quedado en ese lugar y la puerta estaba cerrada para siempre.

 

Las alegría de las riquezas duraron solo cinco minutos. La desesperación y la angustia por siempre.

 

Lo mismo ocurre cuando la persona tiene la vida limitada a unos pocos años en este mundo y la voz de Dios siempre nos advierte: “NO TE OLVIDES DE LO PRINCIPAL, cuida de tu alma que es eterna”.

 

¿Qué es lo principal? … Los valores espirituales, el amor hacia nuestra familia, nuestros amigos, y una vida llena de fe en la presencia de Dios y en la esperanza de la vida eterna, la salvación del alma.

 

Esta es la verdadera riqueza, la que se puede guardar en nuestro corazón. No los placeres el mundo, el dinero, la fama, el éxito, ni el poder. Las riquezas se pueden conquistar a través de las actitudes de fe, pero no pueden ocupar su corazón, pues todos los lujos del mundo son pasajeros, lo que realmente importa, lo que es esencial es y permanece para siempre es: “EL TESORO ESPIRITUAL, LA SALVACIÓN DEL ALMA”.

 

Cuando la puerta de la vida se cierra para siempre, de nada valdrán las lamentaciones. Por eso es necesario meditar hoy en sus caminos: ¿qué es lo principal en su vida?

 

No os hagáis tesoros en la tierra, (…) sino haceos tesoros en el cielo, (…) Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (Mateo 6:19-21).

 

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