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Parábola del hijo pródigo

Había un hombre que tenía 2 hijos y el menor le pidió la parte de su herencia que le correspondía. Cuando tomó su parte, se apartó de su padre y desperdició todos sus bienes.

 

Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. (Lucas 15:14-16).

 

Este joven lo tenía todo, pero el querer probar los placeres del mundo lo llevo a irse de la casa de su padre. Sufrió demasiado, perdió todo el dinero y terminó lamentándose de su mala decisión.

 

Pero: Volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros… Y levantándose, vino a su padre.

 

Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. (Lucas 15:17-22).

 

Cuando este joven regresó a la casa, su padre, fue perdonado, reintegrado a la familia y volvió a tenerlo todo.

 

Cuando una persona se aparta de Dios, Él no puede detenerla, porque es una decisión de la propia persona. De ninguna manera Dios le maldice o castiga por eso, pero sin lugar a duda, cuando alguien se aparta de Dios, inmediatamente le abre la puerta al mal, por lo que el mal termina destruyéndola.

 

Desafortunadamente existen personas que un día buscaron de Dios y recibieron de Sus bendiciones, pero después se apartaron de Él y ahora se encuentran sufriendo. Son personas que tomaron decisiones basadas en sus sentimientos y eso les trajo mucho sufrimiento y dolor. Pero esa situación puede cambiar en el momento que la persona se vuelve para el Señor Jesús, cuando ella busca la ayuda de Dios, Él le extiende Su mano para socorrerla.

 

Si usted toma la decisión, como lo hizo aquel hijo pródigo, que se había apartado de su padre, y volvió, lo cual significa volverse a Dios, su primer paso será rendirse ante Dios de todo su corazón, asumir un compromiso con Él y comenzar a vivir por la fe. El resultado de esto será comenzar a ver su vida bendecida en cada aspecto. Dios los bendiga.

 

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