permanecer

Permanecer

La fe es un don con el cual el ser humano nace. La fe en Dios nos lleva a creer, a depender y a tener certeza de que Sus promesas se cumplirá en nosotros, haciendo nuestros sueños realidad. La vida de uno no cambia de la noche a la mañana todo es un proceso, es por esto la importancia de permanecer en la fe, para entonces poder ver las grandezas de Dios en nuestra vida.

 

La Palabra de Dios dice: “No perdaís, pues vuestra confianza, que tiene grande galardón”. (Hebreos 10:35). Cuando se manifiesta la fe, es también necesario mantenerse en ella, esto significa que hay que confiar que Dios hará la obra en nuestra vida. Solo así, se conquista el galardón que es la recompensa y la respuesta de Dios. Es ahí que lo imposible, se torna posible.

 

“Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”. (Hebreos 10:36). Hay que saber esperar con paciencia, con perseverancia, seguro que lo que usted pidió a Dios, usted lo va a lograr. Un ejemplo de paciencia, perseverancia y permanencia fue Moisés. Él manifestó la fe, y se reveló en contra de la situación y de Faraón, abandonando Egipto. Moisés renunció a la gloria de Egipto, a los tesoros y se fue para el desierto, no fue de inmediato que las cosas acontecieron, tiempo después él volvió a Egipto y liberó al pueblo, todo fue un proceso. En el desierto él vivió con dificultades, tuvo que trabajar y luchar.

 

Cuando Moisés subió al Monte Sinaí, él no tenía cosa alguna, porque había sacrificado todo. Había sacrificado el trono de Egipto y las riquezas, prefiriendo vivir en el desierto. En lo posterior Moisés se casó y comenzó a ser pastor de las ovejas de su suegro. En el Monte Sinaí, Dios se le apareció y habló con él, y cuando descendió estaba revestido del poder del Espíritu Santo, él descendió como un líder y como héroe. Moisés ahí tomó una decisión, entregó las ovejas a su suegro y se fue a Egipto movido con el fuego del Espíritu Santo.

 

Moisés fue a liberar al pueblo de la esclavitud del Egipto, pero, Faraón se resistió y oprimió más al pueblo. El pueblo se molestó quejándose con Moisés que él los había ido a liberar y al parecer las cosas estaban empeorando. Satanás estaba furioso, a causa de que sabía que sus días estaban contados y que el pueblo sería liberado. Moisés volvió a insistir guiado por Dios, pero Faraón seguía resistiéndose, no quería dar la libertad al pueblo.

 

Dios envió plagas a Egipto y en la décima plaga Faraón ya no soportó más y comenzó a entregar todo, oro, plata y muchas otras riquezas. Moisés y el pueblo salieron con muchas riquezas de Egipto. Moisés conquistó mucho más de lo que había sacrificado y se tornó líder de una gran nación. Pero todo eso no aconteció de un día para otro, todo fue un proceso.

 

No podemos mirar con los ojos físicos, vivir con las emociones o con sentimientos, hay que permanecer en la fe y confiar en que Dios responderá. Satanás siempre va a trabajar para sembrar la duda, para intimidarnos, poner obstáculos para que desanimemos y nuestra fe desmaye. No se puede desistir del objetivo planteado. Hay que permanecer firmes para obtener las promesas de Dios.

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