“Pero…”

Dice un proverbio japonés que, cuando todos estaban elogiando el plumaje del Pavo Real, los pájaros protestaron: “Pero miren sus patas”.

 

El envidioso es siempre aquel que arruina placeres. Aquel o aquella que siempre tiene un “pero” para disminuir al otro, como si lo bueno del otro lo hiriese o disminuyese su yo.

 

Cuando tenemos ganas de decir un “pero…”, es mejor pensarlo muy bien: ¿Por qué quiero mostrarme diferente, contradictorio?  A caso hay algún motivo benéfico, o es sólo para manifestar mi partecita de envidia, de malestar por el bien ajeno?

 

El hombre que solo es capaz de mirar los defectos y no las cualidades de alguien, es como aquel que solo ve para las dificultades, siempre tiene un “pero…”, y nunca usa la fe, nunca sacrifica, nunca se esfuerza por nada, pues no es capaz de ver, a través de la fe sus sueños realizados y por eso nunca se esfuerza para lograrlos.

 

Usted decide que tipo de visión quiere tener, que tipo de actitud quiere tomar…

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