Confiar

Perseverar y confiar

Todo lo que uno logra en la vida tiene un desarrollo. También para obtener las bendiciones de Dios existe un proceso, nada se conquista de la noche a la mañana. Un ejemplo bíblico fue el caso del rey David.

 

En aquella época, antes de David Saúl era el rey de Israel, pero a causa de que había pecado y desobedecido la Palabra de Dios, fue rechazado por el propio Dios. Fue así que Dios mandó al profeta Samuel a ungir a David como futuro rey. En el momento que el profeta Samuel derramó el aceite en la cabeza de David, él era un simple pastor de ovejas. Pero no fue de inmediato que David tomó posesión del reinado de Israel.

 

David volvió a cuidar de las ovejas y siguió su trabajo, pero ahí Dios comenzó a actuar. Después de que Saúl pecó, él se quedo perturbado, ya que el Espíritu Santo, se había apartado de su vida. Saúl encontrándose en ese estado, alguien le aconsejó que llamará a un músico, que tocara el arpa para tranquilizar su espíritu y le comentaron justamente de David. Dios estaba comenzando a preparar su camino.

 

Saúl se agradó de David y lo llevó a vivir al palacio, ahí David fue aprendiendo, ya que él era un joven sin experiencia. Dios le hizo la promesa, lo ungió, pero en la hora y en el momento correcto él tomaría posesión de la bendición. El Salmo 40:1 dice: “Espere confiablemente en el Señor y Él se inclinó a mí cuando clame por socorro…”. David tuvo que saber esperar.

 

En una ocasión el fue a visitar a sus hermanos que servían al ejercito de Israel y en aquel momento David comenzó con la primera gran prueba de fe. Los soldados de Israel estaban nerviosos, ya que los filisteos los estaban enfrentando y uno de ellos estaba poniendo una afrenta, este era el gigante Goliat, al que todos temían.  La situación era muy grave, tanto que el rey Saúl prometió dar a su hija para casarse con el hombre que venciera al gigante Goliat, entre otras promesas más. David al escuchar la afrenta de Goliat se indignó, él amaba a Dios, y no aceptaba aquella situación, entonces él se ofreció a luchar contra el gigante. David sin condición alguna enfrentó al gigante y venció, porque Dios estaba con él.

 

A partir de ese momento Saúl comenzó a tener envidia de David y comenzó a perseguirlo, porque se percató que su reino estaba siendo amenazado. Saúl incluso quiso matar a David, pero Dios estaba con David y lo único que provocó fue que él adquiriera experiencia con Dios, fue madurando espiritualmente… Hasta que un día en una batalla Saúl y su hijo murieron. Después de aquello David pasó a reinar. (1 Samuel y 2 Samuel).

 

Dios se manifestó en la vida de David, pero nada fue de un día para el otro. Todo siguió un proceso. Si usted ha confiado en Dios, a perseverado, Él le va a bendecir, pero para todo esto existe un proceso y es así que poco a poco usted va ir tomando posesión de su sueño y de la promesa de Dios. La clave de la victoria es la perseverancia y la permanencia en la fe. Dios quiere hacer una obra grande en la vida de aquellos que están en la fe, que viven apegados a Su Palabra , pero todo es cuestión de tiempo. Es necesario saber esperar el momento correcto, el tiempo de Dios.

 

“No perdáis pues vuestra confianza que tiene grande galardón Para que … obtengáis la promesa…”. (Hebreos 10:35). No podemos retroceder jamás, mirar hacia atrás, para las dificultades, porque fe es mirar hacia adelante, hacia la conquista y hacia la grandeza de Dios. Vivir por fe es usted vivir confiado que en su momento usted va a conquistar la bendición de Dios. Luchas vendrán, pero no para que usted desanime sino para que usted manifieste la fe y pueda adquirir mas experiencias con Dios.

 

Obispo Paulo Roberto.

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