Siervo

Mi siervo Moisés ha muerto

Cuando Moisés murió, el pueblo de  Israel cayó en un estado de desanimo, todos lloraban y estaban abatidos a causa de la muerte de este gran líder.

 

“Aconteció después de la muerte de Moisés siervo del Señor, que Dios habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel…. Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé”. (Josué 1:1-5).

 

De la misma manera que Dios estuvo con Moisés, Le prometió a Josué que estaría con él. Cuando Dios dijo para Josué aquellas palabras, él  tuvo que someterse a Dios, y actuar la fe,  poner por obra la Palabra de Dios, para lograr vencer los enemigos y conquistar la tierra prometida.

 

El mismo Espíritu que actuó en Moisés, pasó a actuar en Josué, haciéndolo un vencedor. Al pasar el tiempo, Josué también murió y hoy también este mismo Espíritu que estuvo en Moisés y Josué, anhela estar en nosotros para darnos vida.

 

Cuando la persona vive lamentándose por cosas o personas que ya no existen, ciertamente tendrá una vida de fracaso y frustración. Por lo tanto, para que Dios pueda manifestar Su poder en la vida de las personas, es necesario que cada uno tome actitudes de fe hoy.

Dios le bendiga.

Obispo Paulo Roberto

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