Propósito

Un propósito valioso

Un ciervo se miraba en una hermosa y cristalina Fuente, que se encontraba en el bosque; placentero admiraba los enramados cuernos de su frente, aquello más bello que el ciervo tenía, cuernos grandes, espectaculares, pero al observarse mejor, pudo notar sus delgadas, largas y feas piernas, no podía creer que no combinaban sus hermosos cuernos con sus piernas tan feas, y comenzó a quejarse.

 

Y decía así: —¡Oh Dios! ¿De que me sirve esta hermosa cabeza, si no tengo belleza en las piernas? ¡Oh qué pesar! ¡Oh qué dolor tan profundo!

 

Hablando de esta suerte o mala suerte según el ciervo, miró desde lejos, venir a un perro fiero, que se acercaba cada vez más furioso. Entonces, para evitar su muerte, corrió ligeramente al espeso bosque; pero aquello que el ciervo pensaba que era lo más hermoso de él, era justamente lo que retrasaba su salida: sus cuernos, ya que se le enredaba con una y otra rama entretejida. A duras penas se libró del apuro, entonces dijo con espanto:

 

—Si me salve, pese a mis cuernos, fue por correr tanto, o sea gracias a mis piernas, que dije que eran feas.

 

¿De qué le sirvió al siervo tener hermosos cuernos, y vanagloriarse en ellos? Todo lo contrario de lo que él pensaba, en vez de ayudarlo le impedían correr más rápido en busca de su salvación.

 

Reflexión:

Así, frecuentemente  las personas se deslumbran con lo hermoso; eligen lo que tiene apariencia, y no valora lo que es más importante. La Palabra de Dios nos dice: Engañosa es la gracia, y vana la hermosura… (Proverbios 31:30).

Además muchas veces no entendemos que detrás de cada cosa que Dios hace en nuestra vida, aunque a veces parezca no gustarnos, en el final, tiene un propósito valioso…

“Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, …” (Romanos 8:28).

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