Bendiciones

¿Por qué unos reciben las bendiciones y otros no?

Con un gran despliegue de poder sobre Egipto, Dios sacó de la esclavitud a los israelitas. Los guió durante toda su travesía en el desierto y, aunque fue un recorrido difícil (pues Dios permite los desiertos para formar nuestro carácter) nunca los dejó solos. El Señor quería llevar a su pueblo a la tierra de Canaán, una tierra donde, según la Biblia, fluía leche y miel, donde había abundancia y nunca más sufrirían carencias de ningún tipo, porque el mayor deseo de Dios desde siempre es que seamos felices. Pero aunque salieron de la esclavitud millones de israelitas, muy pocos disfrutaron de esa tierra, ¿por qué?

Dios dijo al pueblo:

«Si tú escuchas con atención la voz del Señor tu Dios, y cumples y pones en práctica todos los mandamientos que hoy te mando cumplir, el Señor tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Si escuchas la voz del Señor tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti, y te alcanzarán» (Deuteronomio 28:1 y 2).

En seguida, Dios prometió bendiciones en todos los aspectos, materiales, espirituales y físicas…

¿Difícil de entender? No, por supuesto. Lo difícil es cumplir con la condición, pues dice que eso pasaría «si escucharan… si cumplieran y pusieran en práctica TODOS los mandamientos…». Obedecer a Dios y seguir sus consejos no es imposible, pero exige sacrificio de la propia voluntad.

Todos los héroes de la fe del pasado (los personajes que la Biblia menciona fueron muy bendecidos por Dios) cambiaron de vida solo a través de ese esfuerzo, de la obediencia y entrega completa y sin restricciones. Cuando ellos obedecieron a Dios, Él se manifestó en sus vidas.

¿Por qué Dios no bendice a todos? Porque no todos están interesados en hacer la voluntad de Dios. Muchos creen que hacerlo es esclavizarse, pero no lo es. Se trata de tomar decisiones más sabias, inteligentes, acordes a la voluntad de Dios, quien siempre sabe qué es lo mejor para nosotros.

Créelo, no es tu tiempo en la iglesia, tu devoción a una religión, pastor, papa, obispo, ministro de culto, etc., lo que provocará que Dios te llene de bendiciones. Si quieres cambiar de vida solo hay una clave o método a seguir: preocúpate por saber, de verdad, cómo agradar a Dios y obedécelo. De esa forma, aunque lleguen a surgir problemas, en todos, vencerás al fin.

 

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