diferencia

La diferencia

Hace mucho tiempo, un rey, preocupado con la capacidad de tomar decisiones y la iniciativa de resolver problemas de su pueblo, resolvió probar a sus súbditos.

 

Se sabe que en aquellos tiempos había muchas guerras, y la supervivencia del reino dependía, también, de la habilidad de sus súbditos y la rapidez para resolver problemas. Pero él se preguntaba: ¿Cómo lo haría? Si supiesen lo que pretendía, todos se esforzarían al máximo para agradarlo y no era eso lo que quería.

 

Entonces tuvo una idea. Colocó una enorme piedra en medio de una ruta que daba al reino, y que era muy utilizada por los moradores del reino. De esa forma verificaría el comportamiento de sus súbditos delante de los problemas y vería cómo las personas lo resuelven. Así, él se escondió atrás de unos árboles y se quedó observando las reacciones.

 

Quería ver si alguien sacaría la piedra del camino dejando libre la ruta para que otros pudiesen atravesarla sin problemas. Algunos mercaderes y hombres muy ricos del reino pasaron por allí y simplemente rodearon la piedra. Hubo otros que hasta murmuraron contra el rey diciendo que no hacía nada para mantener las rutas limpias; pero ninguno de ellos intentó siquiera mover la piedra del lugar. Así fue el día entero.

 

Al caer la tarde, al fin de un largo día, pasó un campesino con una gran carga de vegetales. Al aproximarse a la inmensa piedra, puso su carga al costado del camino para intentar remover la piedra. Después de mucha fuerza y sudor, finalmente consiguió mover la piedra y alejarla de la ruta. Volvió, entonces, a buscar su carga de vegetales, y notó que había una bolsa en el lugar donde estaba la piedra.

 

Extrañado, tomó la bolsa y cuando la abrió, se encontró con la sorpresa de que contenía muchas monedas de oro y plata. Entonces el rey salió de su escondite y fue derecho a felicitar al campesino. Pero éste, sorprendido al estar en presencia de Su Majestad, se inclinó rápidamente ante el rey. El soberano pidió que se levantara y le dijo:

 

“Muchos fueron los que pasaron por aquí hoy, pero sólo usted tomó la iniciativa de mover la piedra, tomó una actitud ante el problema. Justamente por eso todas esas monedas son suyas. Todo obstáculo contiene una oportunidad para mejorar nuestra condición. Y usted, más que nadie, aprendió esa valiosa lección”.

 

Reflexión:

No debemos dejar para otros los problemas que surgen en nuestro camino si podemos resolverlos. Muchas veces nos desviamos de nuestro trayecto para no enfrentar la realidad, con eso no sólo pasamos los problemas a los otros por no haber asumido nuestra responsabilidad, sino que también podemos estar privándonos de muchas cosas buenas; como mínimo, la satisfacción de haber realizado nuestro mayor esfuerzo o el placer del deber cumplido.

 

“También el que es negligente en su trabajo es hermano del hombre destructor”. (Proverbios 18:9).

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