felicidad

Verdadera felicidad

Una vez, un padre de una familia acaudalada llevó a su pequeña hija a un viaje por el campo con el firme propósito de que ésta viera cuán pobre era la gente de campo. Pensó que así comprendería el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.

 

Estuvieron por espacio de un día y una noche en una granja con una familia campesina muy humilde.

 

Al concluir el viaje, mientras regresaban a casa, el padre le preguntó a su niña:

 

—¿Qué te pareció el viaje? —¡¡Muy bonito Papá…!!

 

—¿Viste qué tan pobre y necesitada puede ser la gente?

 

—¡¡Sí…!!

 

—¿Y qué aprendiste…?

 

—Vi que nosotros tenemos un perro en casa y ellos tienen cuatro.

—Que nosotros tenemos una piscina de 25 metros, pero ellos tienen un riachuelo que no tiene fin.

—Que nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio para alumbrar la noche, pero que ellos tienen las estrellas.

—Que nuestro patio llega hasta el borde de la casa, pero el de ellos tiene horizonte.

—Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, mientras que a ti y a mamá, como siempre están trabajando, casi nunca tienen tiempo para mí y apenas los veo.

 

Al terminar el relato, el padre se quedó mudo… y su hija agregó:

 

¡¡Gracias Papá por enseñarme lo ricos que podríamos llegar a ser…!!

 

La felicidad en la vida no se logra por los bienes materiales, es mucho más que la comodidad lo que se necesita para ser realmente feliz. La unión familiar, la paz, la tranquilidad, momentos especiales para quienes amamos, y sobre todo la comunión con Dios.

 

Cuando buscamos en primer lugar tener a Dios en nuestra vida, todo lo demás será una consecuencia de Su Presencia y de aprender a vivir por la fe en Sus Promesas, de esa forma usted sera una persona verdaderamente feliz.

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