Fidelidad

Fidelidad y honra

La  fidelidad a Dios es lo que garantiza la victoria, el éxito y la honra de Dios. En la época de Daniel existía un rey llamado Nabucodonosor, su reino se había extendido en una manera extraordinaria, pero él llegó a pensar que todo lo había logrado con la fuerza de su brazo. El corazón de Nabucodonosor se enorgulleció, y no reconoció que todo aquello era una bendición de Dios.

 

Nabucodonosor perdió la razón y enloqueció, terminó perdiendo el reino, dando así lugar a su hijo Belsasar. El hijo de Nabucodonosor, a pesar de saber todo lo que había sucedido con su padre, él tampoco honró a Dios.

 

“El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino. Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de Jerusalén, para que bebiesen en ellos”. (Daniel 5:1-3). Belsasar, orgulloso de sí mismo y de su autoridad, profanó lo que era sagrado y tocó en lo que pertenecía a Dios.

 

En el momento que todos estaban bebiendo, él tuvo una visión y se turbo, miró una mano que escribía unas palabras incomprensibles en la pared. Confundido con aquella escritura, el rey mandó llamar a todos los videntes y sabios para que la interpretaran, y prometió dar un collar de oro, vestir de púrpura y nombrar el tercer señor en su reino, para quien la interpretara, pero nadie pudo hacerlo.

 

La reina le habló acerca de Daniel y de su sabiduría, entonces llevaron a Daniel ante el rey, y él interpretó aquella escritura, la cual decía que e rey perdería el reinado. (Daniel 5:24-31). Daniel fue proclamado como el tercer hombre más importante del reino, Daniel siempre fue prospero porque era fiel y honraba a Dios. Y aquella misma noche fue muerto el rey Belsasar.

 

Cuando alguien profana las cosas de Dios, no actúa con fidelidad, aún conociendo la verdad, la maldición viene sobre su vida, no hay progresos, ni prosperidad, porque no ha honrado a Dios, no lo ha puesto en primer lugar en su vida.  Pero Dios bendice a aquellos que lo reconocen como su Señor y que son fieles a Él.

 

Si usted decide glorificar a Dios, y honrarlo con su vida, puede estar seguro de que todo lo que se proponga, Él se lo dará. Como ejemplo de honrar a Dios, se puede mencionar el diezmo y la ofrenda, los cuales tienen un significado especial, es más que algo material. El diezmo y la ofrenda es un acto de honrar a Dios, es un reconocimiento que Dios es el dueño de todo.  (Malaquías 3:6-12).

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario