avion

Nuestro piloto

Un hombre observó a un niño que estaba solo en la sala de espera del aeropuerto, esperando que anunciaran la salida de su vuelo.

 

Cuando el embarque comenzó, el niño fue guiado por la azafata a su asiento de ventanilla. Casualmente, el hombre que le observaba, tenía su asiento al lado del niño.

 

Durante todo el vuelo el niño fue muy correcto y conversaba animadamente, en un momento sacó de su bolso un libro y varios lápices de colores, y se distrajo pintado y coloreando diferentes dibujos. No demostraba nada de ansiedad o preocupación por estar solo en un avión.

 

En un momento, el avión entró en una tempestad muy fuerte, las turbulencias y las sacudidas bruscas asustaron al hombre, como al resto de los pasajeros.

 

Pero el niño parecía estar en otro mundo, seguía concentrado en sus pinturas como si estuviera plácidamente sentado en la sala de su casa.

 

Aterrorizado por la situación, ya que parecía que no íban a salir con vida de semejante tormenta, al hombre le llamó la atención el comportamiento de este niño, ya que en ningún momento expresó miedo alguno.

 

Casi sin voz por el miedo, le preguntó: ¿No tienes temor, no te das cuanta de que podríamos estrellarnos?

 

Con una voz de absoluta paz y levantando los ojos rápidamente de su libro el niño respondió: No, no tengo miedo. ¡Mi padre es el piloto de este avión!

 

Cuantas veces pasamos por fuertes tempestades, por crisis, problemas, situaciones extremas, de las cuales parece que jamás vamos a salir triunfando. Sin embargo, si Dios es nuestro Padre, nuestro piloto el cual nos conduce por este mundo las 24 horas, Él cuida de nosotros, está a nuestro lado cuando atravesamos las situaciones más difíciles y nos ayuda a llegar a nuestro destino, sanos y salvos.

 

Como el niño confiaba en su padre, aprendamos a confiar en ese maravilloso piloto, que nos cuida y ayuda con muchísimo amor a pasar por cualquier tormenta, dificultad o problema, por más difícil que éste sea.

 

No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón. (Hebreos 10:35).

 

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